
Los tratamientos con aguas mineromedicinales que se realizan en los balnearios han aliviado desde siempre los dolores causados por las enfermedades crónicas -mayoritariamente respiratorias y articulares- y mejorado significativamente la calidad de vida de las personas que las padecen. En la actualidad siguen acudiendo a ellos estos pacientes, aunque los tratamientos que reciben han mejorado considerablemente gracias al desarrollo de la hidrología médica y las técnicas de hidroterapia. Al mismo tiempo, un nuevo público empieza a acercarse a las estaciones termales buscando remedio a los graves trastornos que ocasiona el modo de vida actual. La mala alimentación, la vida sedentaria y la contaminación en las ciudades figuran entre las causas de las enfermedades cardiovasculares –que han desplazado a las infecto-contagiosas como principal causa de muerte en Occidente-, seguidas del cáncer.
Por otra parte, cada vez acuden más a los balnearios las personas que sufren enfermedades con un fuerte componente psíquico, cuyas causas son difíciles de eliminar: trastornos somáticos causados por el estrés —contracturas musculares, palpitaciones, ansiedad-, las depresiones, los síndromes como el burn-out, entre otros. Durante estancias cortas en estos centros, el paciente consigue alejarse temporalmente de su modo de vida cotidiano y aliviar estas dolencias que no son más que avisos del organismo de que algo estamos haciendo mal.
